domingo, 29 de noviembre de 2009

La quimica en: Los videojuegos


Cada vez aparecen más productos destinados a los hard-gamers; periféricos, y dispositivos estrafalarios como guantes de neopreno para sujetar el pad, o manos con soldaduras de oro para evitar la latencia. La empresa 4Frags.com, dedicada a la búsqueda de productos para hardcore gamers acaba de comercializar en España el FPS Brain, unas capsulas que aseguran un aumento de reflejos, mayor resistencia y mayor atención, especialmente diseñadas para los jugadores pro.

Con esta información en manos equivocadas podemos caer fácilmente en el alarmismo, al sumarse los factores videojuegos + adolescentes + pastillas, como ya paso con el Diozepan q se tomaba el gran Solid Snake en Metal Gear, y eso que solo las tomaba el personaje ficticiamente. Esta noticia, en manos de los medios de comunicación amarillistas, convertirían estas pastillas en la droga de satanas y a los pobres niños de la Wii en yonkis desfasaos como Maradona en el carnaval de Rio.

Resultaría ridículo pensar que un jugador como por ejemplo yo, con Xbox flasehada, Wow y toda la pesca, cuando llego a casa me pongo hasta la bola de pastillas para pasar el enemigo de la tercera fase o para irme a una Battle. Este tipo de productos es consumido frecuentemente por hard-gamers en competiciones de alto nivel, como hacen todos los deportistas de elite en distintas disciplinas.

No estamos muy acostumbrados a las competiciones de alto nivel de videojuegos en México, pero en otros países como Alemania o China, los vencedores de estos torneos son considerados deportistas de elite. Yo nunca he ido a una de estas competiciones, pero si he ido a campeonatos de Magic, y os puedo asegurar que muchas veces no estaría de mas un poco de claridad de ideas cuando llevas todo un dia o todo un fin de semana jugando partidas; y un monton de dinero, clasificación para un torneo pro o el prestigio están en juego.

La quimica en: El ser humano


Cuando lees o escuchas acerca de "Química" y no conoces lo que implica esta ciencia o disciplina de estudio, probablemente pienses en mezclas, combinaciones y experimentos; pero es mucho más. Los seres humanos estamos compuestos por elementos químicos básicos como el Carbono (C), el Hidrógeno (H), el Oxígeno (O), el Nitrógeno (N) y en pocas cantidades el Calcio (Ca), Fósforo (P), Azufre , (S), Potasio (K), Sodio (Na), y Magnesio (Mg), además estamos en contacto con muchos sucesos que tienen relación con la Química, por ejemplo cuando comemos, cada uno de nuestros alimentos contienen sustancias y nutrientes que al combinarse nos dan energía y nos hacen tener la fuerza suficiente para movernos y realizar todas nuestras actividades.

Esta energía conocida como metabólica, consiste en un conjunto de transformaciones que ocurren en nuestro organismo durante la nutrición .

Podemos darnos cuenta que en nuestro hogar estamos rodeados por la Química. Cuando cocinamos empleamos todo un laboratorio en el que se combinan y emplean muchas sustancias químicas, así como aparatos que para su funcionamiento requieren energía como la eléctrica. Entre otras cosas utilizamos insecticidas, saborizantes, cloros, detergentes que están formados por estas sustancias químicas.

Cuando nos enfermamos también estamos en contacto con la Química a través de los medicamentos y para mantener nuestra salud las vacunas y sueros forman parte de ellos.

La quimica en: La ropa



Sin darnos cuenta convivimos diariamente con más de 100.000 sustancias químicas, muchas de las cuáles son nocivas para nuestro entorno y nuestra salud, de hecho, el aumento de enfermedades como el asma, el cáncer o las alergias es achacado por científicos a la exposición a este “coctkail químico”. Muchas de esas sustancias están presentes en nuestra segunda piel, la ropa.

El sector textil utiliza tóxicos, la mayoría de las veces de forma innecesaria, quizás porque no encuentran sustitutos a los mismo o quizás porque les conviene económicamente. Muchos de ellos no pueden ser degradados de forma natural, persiten en el medio y se van a acumulando en los tejidos. Dichas sustancias es conveniente eliminarlas tanto durante los procesos textiles industriales como en los productos finales que llegan al mercado en forma de chaquetas, faldas o pantalones.

Cuando vamos a comprar una camiseta nos fijamos únicamente en que nos guste y en el precio, pero sin darnos cuenta compramos también sustancias como ‘plomo’, muy utilizado en tintes y pigmentos, ‘níquel’ que se utiliza en procesos de tintado, ‘cromo VI’, usado en pigmentos, en productos de caucho o en el curtido de piel (muy tóxico y un conocido cancerígeno humano), y también, arilaminas, formaldehídos, alquifenoles… Todo ello ha influido en que en nuestra sangre haya más de 300 sustancias químicas que nuestros abuelos no tenían.

Ante este problema, la UE decidió en 1998 po­ner en marcha una legislación, denominada REACH, con dos objetivos principales: obligar a la industria química a informar sobre las sustancias que ponen en el mercado y prohibir el uso de las sustancias más peligrosas cuando existan alternativas. A finales de 2005, el Parlamento Europeo votó a favor de eliminar progresivamente las sustancias más peligrosas, pero poco después, los Gobiernos eu­ropeos introducían un vacío legal que ha dejado la puerta abierta a la auto­rización del uso de estos tóxicos. Los propios Gobiernos recono­cen que no se pueden establecer límites seguros para el uso de estas sustancias. Por lo tanto, las leyes no obligan a la industria química a ser transparente o a eliminar las sustancias más peligrosas para la salud y el medio ambiente.

No es cuestión de llevar prendas realizadas 100 por cien de seda o lino o de ir desnudos, si no de que los fabricantes controlen más los tratamientos que sufren los tejidos. El problema es también la falta de información existente en este terreno.

En 2006, diseñadores como Ágatha Ruíz de la Prada, Anke Schölder, Antonio Pernas, Carlos Díez, Carmen March o David Delfín, aceptaron el reto de diseñar prendas sin tóxicos y realizaron un desfile en pro de esta causa. Con la ayuda de Inditex, analizaron y estudiaron tejidos para sustituir a los realizados con níquel, plomo o alguna de las sustancias citadas anteriormente, demostrando que sus­tituir sustancias peligrosas es totalmente viable. Dicha sustitución es la forma de asegurar la protección de las personas y del medio ambiente frente a la contaminación química proveniente de la industria textil.

La ley debería obligar a la industria química a dar información y prohibir el uso de sustancias peligrosas si hay alternativas más seguras en el mercado. El consumidor no pue­de tener la responsabilidad de buscar cuáles son los productos que contienen tóxicos peligrosos y cuáles están libres de ellos. La ley tiene que cuidar que éstos simplemente no existan.

La quimica en: Los alimentos



Si preguntamos a un niño "¿de dónde vienen los alimentos?", probablemente responderá: "de la nevera", o, quizás, "de la tienda". Y si le preguntamos a un adulto la respuesta puede ser "del campo y de las fábricas", sin pensar que "el campo" da poco por sí mismo. Eso que llamamos con cierta ligereza "el campo" son "las tierras cultivables", que constituyen un bien escaso cuya extensión está continuamente amenazada por la desertización y el crecimiento de las zonas urbanas.

Y ya que hablamos del campo: una sola planta de acrilonitrilo - que ocupa la extensión de un campo de fútbol - permite producir la misma cantidad de fibras que un "rebaño" de 12 millones de ovejas, que para pastar necesitarían una extensión del tamaño de Bélgica. La fabricación de fibras sintéticas, acrílicas, de poliéster, de nylon, y otras, en centenares de fábricas distribuidas por todo el mundo, permiten disponer de más tierras cultivables que en otro caso tendrían que dedicarse a la cría de ganado lanar o a la plantación de vegetales para la obtención de algodón, lino o sisal, y no habría espacio suficiente en la Tierra para abastecer las necesidades textiles.





Los Fertilizantes
El área dedicada a la agricultura en el mundo hoy en día (1.400 millones de hectáreas, que es una extensión equivalente a la de Sudamérica) es la misma que en 1950 gracias a la agricultura intensiva y sostenible facilitada por la ayuda de fertilizantes y productos agroquímicos, a pesar de que en ese tiempo la humanidad ha pasado de 2,5 a 6 mil millones de personas. Esto ha evitado la utilización de 26 Millones de Kilómetros cuadrados más de suelo - lo que equivale a la superficie conjunta de los dos países más extensos de la Tierra: Rusia y Canadá - para alimentar a la población actual.

La Organización Mundial de la Salud calcula que en el año 2050 la población mundial alcanzará los once mil millones de habitantes. Indudablemente, sin cambios importantes en la productividad, la agricultura no será capaz de producir alimentos suficientes, por lo que la aplicación de avanzadas técnicas químicas es esencial para cubrir las necesidades de la Humanidad. Sin estas técnicas, no sólo no sería posible hacer frente a las necesidades generadas por el crecimiento puramente vegetativo de la población, sino tampoco a los cambios nutricionales que se esperan.

Se prevé que la renta per capita alcance una tasa anual de crecimiento del 2,7% hasta el año 2020, siendo el doble la tasa de crecimiento en los países en vías de desarrollo que en los países desarrollados. Este crecimiento de la renta, así como el de las áreas urbanas, provocará, en poco tiempo, un cambio en los hábitos alimenticios, aumentando el consumo de carne, especialmente carne roja, e incrementando consiguientemente la demanda de grano para alimentar al ganado. Esta demanda se duplicará en los países en vías de desarrollo. Dada la escasez de tierras cultivables, sólo se podrá hacer frente a esta situación aumentando los rendimientos agrícolas mediante el empleo de fertilizantes y productos fitosanitarios para la protección de las plantas.



Los Fitosanitarios
En algunos países del tercer mundo, el trabajo de una tercera parte de los agricultores lo consumen los insectos, roedores, bacterias y hongos. Efectivamente es así, puesto que la tercera parte de las cosechas son destruidas por las pestes y plagas, al no protegerse suficientemente las cosechas y los productos obtenidos mediante el uso de productos fitosanitarios. Si no fuese por estos productos para controlar las malas hierbas, las plagas, las pestes y enfermedades, la tercera parte de los alimentos producidos en el mundo (una barra de pan de cada tres) se perdería.

La química moderna está protegiendo y mejorando las cosechas, utilizando diversos productos fitosanitarios: fungicidas, herbicidas e insecticidas selectivos que no son perjudiciales ni para el medio ambiente ni para los pájaros y las abejas, importantes agentes polinizantes. Debido a su mayor eficiencia y selectividad, hoy en día los agricultores sólo necesitan aplicar dosis mínimas de productos químicos por cada hectárea en lugar de las grandes dosis que utilizaban en el pasado. De esta manera no sólo se obtienen mejores y mayores cosechas, sino que los productos llegan a los mercados en mejores condiciones higiénicas. No hace mucho, los "bichos" en los guisantes eran algo común; ahora una sola larva en un paquete de guisantes congelados provoca una visita del inspector de sanidad.

El desarrollo de los productos de protección de las cosechas requiere mucha especialización, incluyendo la de los químicos, bioquímicos e ingenieros agrónomos, y un gran esfuerzo de investigación y financiero por parte de las empresas. Sólo una de cada 10.000 sustancias sintetizadas en el laboratorio resulta apta para su aplicación, y en desarrollar y probar cada producto puede tardarse hasta diez años, y requerir inversiones superiores a los 15.000 millones de pesetas.

La Salud animal
La nutrición del hombre requiere no sólo la obtención de cosechas abundantes y sanas, sino también la protección sanitaria y la alimentación de los animales. Sólo en Europa hay cerca de 280 millones de animales destinados a la alimentación, contando sólo los ganados bovino, porcino y ovino. La química los protege contra las enfermedades y los parásitos y contribuye a su alimentación. Si no se tratara a los animales con fármacos, se perdería un 47% del ganado bovino, un 35% del porcino, un 22% del ovino, y un 20% del aviar.

La quimica en: La medicina



La química es fundamental en la medicina. En un célula existen infinidad de procesos químicos, desde la respiración gracias a la mitocondria, el ciclo de krebs, glucolisis, gluconeogenesis, existe la creación de proteínas, ácidos grasos y todo esto es química. Las células que tienen la misma función forman tejidos, posteriormente órganos etc. Debemos de entender los procesos a nivel celular para poder comprender como funciona el cuerpo humano. Tenemos el centro químico por excelencia en nuestro organismo: El hígado. Se degradan y se crean todo tipo de compuestos en el organismo por oxidación, hidrólisis, carboxilación, etc... En medicina las materias que estudian de una u otra forma química son: Bioquímica, Biología del desarrollo, Fisiología, Microbiología y parasitología, Biología celular y molecular, Inmunología, Farmacología, entre otras muchas.

La aportación de la industria química ha sido fundamental en muchos campos, pero especialmente en el ámbito de la salud. Sin la química, la medicina y la cirugía se hubieran estancado en prácticas propias del siglo XIX.



Además, muchos productos del área sanitaria tienen como principal componente de origen quimico: jeringuillas, lentillas, prótesis, cápsulas, envases de productos farmacéuticos, bolsas de sangre y suero, guantes, filtros para hemodiálisis, válvulas, tiritas, gafas, e incluso el acondicionamiento de cada una de las salas de un hospital se construye con materiales plásticos.

Los productos de limpieza, los gases para la respiración asistida, las fibras de la ropa de quirófano, los guantes de látex, constituyen tan sólo un mínimo ejemplo de los múltiples objetos de origen químico que podemos encontrar en un hospital. Si toda la vida es química, la medicina lo es más aún.

La química como parte de nuestra vida diaria



La Química es una ciencia activa y en constante crecimiento, cuya importancia resulta vital en nuestro mundo. Se encuentra presente en prácticamente todas las actividades de nuestra vida diaria. Por ejemplo, al alimentarnos, la comida nos proporciona energía que se produce mediante diferentes reacciones químicas dentro de nuestras células. Esta energía la usamos para correr, jugar, estudiar y trabajar, entre otras actividades. En este momento puedes leer sin problemas gracias a que en tu cuerpo se está liberando energía proveniente de las reacciones químicas que, sin darte cuenta, se están generando en tu organismo.

También los alimentos mismos que consumimos (carne, leche, frutas y otros) son producto de reacciones químicas complejas. En la naturaleza, estas reacciones se efectúan diariamente en los organismos. Un ejemplo es la fotosíntesis. A través de ella, las plantas sintetizan sacáridos (familia de compuestos que incluyen el azúcar) que son almacenados en órganos especializados, como las frutas que comemos (ahora sabes por qué las manzanas y las peras son dulces). Y así podemos seguir enumerando muchas otras reacciones en las cuales la química se hace presente en nuestras vidas



El cuerpo humano por sí mismo es una gran fábrica de procesos químicos. “Dos de los sentidos fundamentales, como son el gusto y el olfato, su funcionamiento es netamente químico, los proceso de digestión, de respiración, también son de naturaleza netamente química”, dijo José Clemente Reza García, premio Nacional de Química 2008.


La química se encuentra en prácticamente todos los productos que se utilizan en las actividades del ser humano: en los detergentes, jabones, cremas, shampúes; en la comida enlatada, al usar una computadora, en el motor del auto, en los perfumes y lociones. Actualmente continúa generando productos de alto rendimiento por medio de la creación de moléculas a través de nanotecnología, como el caso de las cerámicas y las pinturas.